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Hace aproximadamente 160 millones de años, durante el periodo Jurásico, el actual territorio que atraviesan el río Arlanza y sus afluentes, era un delta cubierto por un extraño bosque tropical de helechos gigantes. En sus orillas vivían los dinosaurios. Estos colosales reptiles, terópodos, saurópodos y ornitópodos, dejaron impresas, sobre el lodo, las huellas y los rastros de sus correrías. Con el tiempo y después de fosilizarse, el azar y la acción de los elementos acabarían descubriéndolas. Este es el caso de los yacimientos de Regumiel de Sierra, Revenga, Salas de los Infantes y Mambrillas de Lara en los que han aparecido decenas de icnitas impresas en la rocas.
Otro hallazgo singular de la sierra burgalesa son los restos fósiles de varios árboles, con más de 130 millones de años, encontrados en Castrillo de la Reina y Hacinas. Del grupo de las angiospermas, quercus y palmoxylon, los yacimientos burgaleses de estos grandes árboles están entre los más importantes de Europa.
Fundación para el estudio de los dinosaurios de Castillay León 
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